
Cuando venimos a este mundo, no sabemos para que, por que. A medida que crecemos y somos conscientes. Es normal que nos preguntemos por que, para que?
De chicos solo vivimos para jugar, comer, reir, no nos detenemos a pensar. Simplemente vivimos, disfrutamos, a veces sufrimos, muchos sufren.
De a poco vamos encontrando distintas metas, objetivos en la vida. La educación es fundamental, para proyectar lo mejor posible. Y el que no tiene educación que...?
Vive más feliz, no sé si mejor, pero es más feliz eso seguro. El educadito debe preocuparse por vestir bien, vivir bien. Terminar la carrera universitaria. Llegar a tener una casa o dpto., como mínimo alquilar. Se preocupa por que el auto del vecino es mejor. Pagar impuestos, tarjeta de crédito, débito. Llegar a horario al trabajo, el jefe que es un reverendo h de p. Ir al super. Pagar el seguro del auto, aportes jubilatorios. En fin, miles de cosas en la cabeza hasta que se estresa, si por que la gente bien se estresa. En cambio el pobrecito vive al día, mientras tenga para una cervecita. Un cuarto de caña blanca, arí, ku´á hu´ú, tre león. Total los chicos con un cocido negro y galleta ya estan. La doña agarra una gallina le tuerce el pescuezo y listo. Unas verduras de la huerta, frutas de los árboles.
Parece simple pero todo es tan complejo. Los ricos quisieran la paz que tiene el pobre que se acuesta a dormir la siesta en su hamaca. El pobre ya quisiera pasearse en una Montero con aire acondicionado. El rico quisiera no tener tantas obligaciones y cosas que pagar. El pobre ya quisiera trabajar en una oficina.
Caigo en la cuenta que muchos no sabemos valorar lo que tenemos. Si fueramos agredecidos simplemente por estar vivos, por poder ver el amanecer cada día, por tener alguien que nos quiere y nos extrañaría si no estuviéramos. Cada vez que tengo una actitud egoista me acuerdo de que hay tantas personas que tienen menos que yo, que viven en la calle, o bajo dos chapas, o veo el rostro y las manitos sucias de los chicos que viven pidiendo limosna en la calle obligados por sus padres. Y pienso que soy afortunado de haber tenido un techo, una cama calentita, un plato de comida todos los días, la posibilidad de estudiar. Que más le puedo pedir a la vida, tengo una nena hermosa.
Si fueramos menos materialistas y mas honestos, menos envidiosos y mas bondadosos, menos hipócritas y mas sinceros, tal vez el mundo estaría mejor. Pero hay que empezar por casa, para cambiar el mundo, hay que tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros. Solo pienso y escribo, pienso y escribo. Ya no pienso y me despido. Besos y mucho amor.

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